Año 985  –  Heian-Kyō (Japón).

Hoy volví a sufrir esas alucinaciones. Es cierto que comencé a ganarme la reputación de escritor contando historias aterradoras sobre esos seres enmascarados y esos son los motivos por los que mis poemas y libros de literatura se extendieron por todo el imperio.

Al principio pensé que mi curiosidad se convertiría en obsesión; pero no estoy loco, ni soy un mentiroso como muchos afirman.

Regresando a casa me he dado cuenta de que realmente me siguieron. Pasé por el lado de una mujer y juro que me miró, aunque no podía verla por el largo cabello negro que cubría su rostro, sabía que era una mujer de una belleza inimaginable. Ella me observaba con cuidado y de forma meticulosa. Cuando quise darme cuenta, esa sensación familiar volvió de nuevo.

Sentí como si me estuvieran agarrando por los hombros y una voz me susurró al oído que debía seguir, que no debería tener miedo, que todo estaría bien …

Por suerte pude reaccionar a tiempo gracias a un carruaje que me sacó del trance, pero cuando me di cuenta, tenía la mitad de mi cuerpo sumergido en el río.

Es la tercera vez en pocas semanas que he estado a punto de perder mi vida. Empiezo a creer que realmente todas las historias contadas por mis antepasados ​​eran ciertas. Estoy seguro de que esos malditos me están buscando y que la mujer del río es una de esas Shinigami, que me están acechando en las sombras.

No sé qué querrán de mí, pero sería mejor si caminara con los ojos bien abiertos.