Siglo XVI – Alta Hungría.

Ésta noche han llegado tres forasteros al castillo. Al parecer son aristócratas, pero no traen escolta ni criados. La señora me ha pedido que se sientan lo mas cómodos posible, pero la que realmente no está cómoda soy yo. Nuestra huésped parece una mujer amable y muy inteligente; además, tiene un acento extraño que en ocasiones hace que esboce una pequeña sonrisa. Los hombres que la acompañan son muy serios, estirados e infunden mucho respeto; pese a su poca elocuencia, les rodea un aura oscura. No sé, creo que no son trigo limpio. Espero que no se queden mucho tiempo.